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 Arthur Blacknife [Humano picaro]

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Faider




Mensajes : 8
Fecha de inscripción : 25/04/2010

Arthur Blacknife [Humano picaro] Empty
MensajeTema: Arthur Blacknife [Humano picaro]   Arthur Blacknife [Humano picaro] I_icon_minitimeMar Abr 27, 2010 5:35 pm

Arthur era un humilde pueblerino de campo, como los hay muchos. Pero como a otros, fue perjudicado por las leyes del estado, las fallas de la sociedad, y las injusticias que el entendía.
Nacio en una granja, Cercana a Villa dorada, en el bosque de Elwynn. Su padre se llamaba Alexander Shieldsong, y su madre era Alicia Blackwood. Alexander era un hombre fuerte y grande, en su juventud era un guerrero quien sirvió al ejercito, y Alicia era una costurera, la cual toda su vida, desde muy joven vivió con este trabajo.
El chico siempre fue muy amistoso y animoso, al menos el era muy feliz en la granja, día a día cultivaba y cosechaba todo tipo de verduras, frutas y vegetales, al igual ordeñaba y aseaba animales, como vacas y cerdos, era algo difícil y sacrificado, tanto por el esfuerzo como los horarios, pero lo disfrutaba, la compañía de sus padres, aquellas charlas interminables que terminaban con chistes, las cenas reunidos y la alegría que se proporcionaban mutuamente.
Pero hasta ello tiene un final, aunque sea pronto...


Arthur Blacknife [Humano picaro] Llamas
Observo horrorizado su hogar, asustado buscando el cruel destino que vivieron sus padres, en un acto desesperado tomo un barril con agua y lo lanzo hacia el fuego, pero este se esparció en la tierra, al notar ello corrio hacia dentro, tosiendo como loco, el fuego era asesino con sus pulmones, miro hacia ambos lados, buscando el ruido, era un grito horrendo, femenino... la voz de su madre.

-¡Ayuda! ¡Arthur!¡Alexander esta… Quemándose!-

Abrio los ojos… grande como nunca antes, observo que el ruido venia desde el segundo piso, corrió por cada escalon, agil, algunos los paso de salto para llegar antes, freno y viro al lado, como si fuese una bicicleta humana, de una patada entro en la habitación de sus padres, dejando en el piso su puerta.
Era tarde…

Observo como se desintegraban con el fuego los cadáveres, uno junto al otro, como en un abrazo la madre murió junto a el padre… Pero el seguía solo, miro la escena horrorizado, poco a poco, no quedo siquiera el cadáver… solo cenizas.
Corrío como nunca lo había hecho, la escalera se rompió lanzándole al piso, observo su falta de fortuna, en el piso, fue uno de aquellos segundos interminables, un montón de recuerdos cayeron en su mente, como de golpe, pero debía salir, ¿o tal vez no?, iría con sus seres queridos, Alexander y Alicia, sus queridísimos padres, pero en su mente como si chocase, un sonido le dio esperanzas, cuando solo quería quedarse quieto un NO cayo en su mente, era un ruido de una persona vieja, pero ronca, un hombre animoso, no supo como, pero le hizo caso, se levanto quitando los escombros de su espalda, cuales ya comenzaban a quemarse, era mucho peso, pero podía con el, no moriría.

Cuando finalmente se zafó del tortuoso dolor en la espalda, corrió como pudo a la desmoronada puerta, comenzó a patearla pero no logro hacer nada, entonces, tomo una pala, la cual su padre usaba para sacar el estiércol de los animales, con ella golpeaba los escombros para no quemarse las manos, para alejarlo y tener espacio para salir, pero nada, la tiro hacia un lado y corrió en dirección opuesta, hacia la puerta trasera, pero no estaba en mejores condiciones, aun asi encontró algo aparentemente útil, una de las pocas ventanas libres que quedaban, salta a través de ella, impulsándose por una mesa y silla cuales estaban al lado de esta, cubriéndose el rostro para no dañar sus ojos y cara, Cayó rodando, por el fuego que comenzaba a consumir su camisa, se lo quitaba agitándose en el pasto, el cual quedo casi hecho ceniza, observo por un instante como todo había quedado, debía salir adelante.

Observo hacia atrás y comenzó a retirarse, en aquel momento descubrió una silueta intentando esconderse tras los arboles, era aparentemente grande y musculoso, al notar que le habían descubierto corrió en dirección opuesta, Arthur cogió un rastrillo cual encontró al lado de la cerca de las ovejas, y le siguió corriendo, el ya se encontraba agotado, pero quizás sabia algo.

El sujeto era grande pero muy lento, desde siempre Arthur se noto por su velocidad en la mayoría de aspectos, al igual que visión, se acerco sin problemas y le golpeo con el rastrillo en la cabeza, el sujeto cayo al piso, aun conciente pero sangrando, aun pudiendo defenderse el estaba asustado, asi que declaro lo que sucedió

-Yo… lo siento señor, ¡yo no quería pero me obligaron!-

-¿Obligaron? ¿Fuiste tu quien mato a mis padres?-
Sujeto el rastrillo, dispuesto a golpearle de nuevo

-Si señor fui yo, pero escúcheme antes, su padre no había pagado sus deudas, eran muchas pero les guardo el secreto, unos compañeros quemaron a su padre con algún combustible, lo que hizo que la casa explotara, mi trabajo era ver que todo saliera bien pero… no pude, yo no puedo matar personas- Se cubria, Arthur apretó los dientes, estaba furioso… finjio el retirarse, pero cuando los nervios del tipo parecían relajarse, regresa a pegarle con su improvisada arma, en la cabeza, esta vez lo golpeo hasta que se canso, comenzó a sangrar, el se volvió un asesino.
Y es lo que hizo…
Desafío las leyes del estado, desde aquel día, deseando buscar mas gente como el, mas criminales, mas gente que estaba contra las leyes podridas y la pobreza, buscando un mundo igual y perfecto para todo el mundo, libertad de discernir, ¿aristocracia? ¿Pobreza? No existirán, todos seremos iguales, usaba sus dotes para entrar a robar a las casas, y aunque al principio solo podía con compañeros, pronto se fue acostumbrando incluso a entrar solo, luego, junto a su gente, aprendió a usar dagas, un arma lenta y silenciosa, la cual podía hacer sufrir a sus presas, solo quería un mundo igualitario pero ¿no podía disfrutar su oficio?, aprendió a usar algunos venenos, con su experiencia en el campo conseguía los ingredientes a sus compañeros, y los usaba en las dagas junto a unos guantes de cuero para mayor seguridad. También usó estos tramposas creaciones para usar en puntas de ballestas, cuales con su gran vista no tardo en utilizar.
Pero no era todo…
Aquel día parecía un trabajo grande, era una casa de aristocracia, grande y ancha, se podían notar algunas rejillas cuales eran atadas a cadenas, aparentemente con perros durmiendo dentro de ellas, dos de sus compañeros, cuales eran igual de alegres que el se adentraron, corriendo en direcciones opuestas al centro, los perros fueron soltados, y ambos parecían llevar la ventaja, entonces, corrió en sigilo hacia la puerta, moviéndose hacia la ventana, trepo por ella hasta el segundo piso, sin mucha dificultad por los relieves decorativos del lugar, abrió lentamente la ventana, con sigilo, y se metió por el pequeño orificio, sin querer casi bota una jarra pero apenas la sostuvo, avanzo hacia la puerta, al abrirla un estrepitoso chirrido sono, pero no parecía haber ruido, de la misma forma paso por el espacio de la puerta, entonces, le vio.
Un alto y musculoso sujeto pelo negro aparece tras la puerta, tenia cierta cicatriz en el rostro, para cualquier persona no era de fiar,

-¿Qué? Crei que era la casa de mi abuela, me he equivocado- miraba a ambos lados, mientras se quitaba la capucha del rostro, retrocediendo.

-Oh, no, quedese un poco mas señor, no le hare daño, mas bien le ayudare- el sujeto, para las altas horas de la noche, estaba bien vestido, como si esperase algo, al notarse con mas espacio, desde bajo de sus mangas saca una daga envenenada, en dirección al cuello del tipo, pero este alcanza con algo de dificultad a tomarle de la muñeca, la levanto hasta cerca de su vista, observando el arma

-Uh, ingenioso, si hubiese llegado a mi cuerpo hubiese muerto, son compuestos muy utiles para un asalto, y es lo que necesito…-
Algo preocupado, intenta hacer lo mismo con la otra arma, pero de la misma forma alcanza a taparla antes de que llegue a su rostro,

-Esta es distinta, hubiese apagado mi corazón de un golpe, eres realmente muy selectivo, creo que realmente te necesito-

-¿Necesitarme, para que?- logro zafarse, retrocediendo y guardando en su cinto ambas dagas,

-Para nada concreto lamentablemente, ya veremos, por ahora saldras vivo de aquí-

-¿Y por que tendría que trabajar para usted?- Se volvía a poner en posición de combate, sacando un nuevo par de dagas de las mangas.

-¿Qué es lo que quieres realmente?- Dudo unos momentos, se mantuvo pensativo ¿lo que quería realmente? El mundo perfecto, la destrucción del juicio erróneo

-El mundo justo y perfecto- Respondió afirmativo, seguro, el hombre sonrio

-Es lo que prometo, por cualquier modo, el mundo perfecto- se levanta, y ambos aprietan la mano, un pacto que le llevaría y ayudaría por siempre, aunque quizás le maldeciría.

El tipo le ayudo a simular ser un ciudadano normal, abrió una farmacia en Ventormenta, la cual al mismo tiempo pasa a ser su hogar, siempre, muy temprano, recoge algunas yerbas en el Bosque de Elwynn, las cuales, tras tener suficientes, las usa durante la mañana, consigue comerciantes que hagan pociones, y que las arregle para el, ya que no a logrado aprender a hacerlas. Pero no importa, el aspira a ser algo mas grande, a finalmente liberar de la crueldad a su mundo, y aquel sujeto lograria ayudarle finalmente, estaba seguro.



Descripción física: Arthur es un tipo de estatura normal y aparentemente delgado, aun asi sus brazos están bien marcados con músculos y con cicatrices del incendio, sus cabellos son Castaños y lo ata para que no sea usado en su contra al luchar. Es agil y de piernas atléticas. Suele vestirse con ropas cómodas, que no dificulten su trabajo, también de cuero puede ayudarle, aunque eso va dependiendo de la ocasión, siempre trae atadas bajo sus mangas un par de dagas, a veces mas, de distintos tamaños.

Descripción psicológica: Aparenta ser un hombre sencillo, agradable, bromista y sonriente, pero el bien sabe lo que quiere. Sueña con el mundo igualitario, sin aristocracia ni pobreza, donde no se juzgue con la muerte, cuando trabaja, es frio como el hielo
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